Cómo reconocer la serendipia cuando la tienes delante

Publicado el 26 de Diciembre de 2012, actualizado el 11 de Febrero de 2013 por blancaeb en Educación a distancia

La serendipia es un descubrimiento sorpresivo y azaroso que se produce mientras se investiga una cosa distinta. Como concepto tiene sus orígenes en un cuento tradicional persa llamado «Los tres príncipes de Serendip». En la isla de Serendip (isla de Ceilán, actualmente Sri Lanka) sus protagonistas, tres príncipes árabes, daban solución a sus dilemas a través de casualidades de lo más inverosímiles. 

 

En la historia de la ciencia encontramos numerosos ejemplos de serendipia. En "The art of creative thinking", John Adair explica cómo Alexander Fleming investigaba la gripe y se dió cuenta de que el moho había infectado una de sus placas y había matado a la bacteria del estafilococo, descubriendo así la penicilina. Otro ejemplo célebre sería, como se percató Umberto Eco, el Descubrimiento de América por Cristóbal Colón.

Está claro entonces que en el serendipity la fortuna tiene un papel destacado. ¿Qué la diferencia, entonces, de la simple suerte o chiripa? Obviamente, para que el serendipity se produzca, deben darse algunos factores:

  • Determinación: Hay que cruzar los 6.000km de océano para, eventualmente, volver a ver tierra, aunque esa tierra acabe resultando un destino muy distinto al que habíamos planeado. Tener una visión de futuro y la iniciativa para intentarlo es el primer paso para que se produzca la serendipia.
  • Observación: Las revelaciones no siempre serán tan obvias como un trozo de tierra elevándose entre el azul del mar. En el mundo empresarial, desde luego, no lo son. Si uno de tus proyectos acaba lleno de moho, en lugar de ir directo a la basura habría que parase friamente a pensar qué ha salido mal y cómo reaprovecharlo. A menudo, las claves para solucionar una situación se presentan en negativo, dar con ellas te permite darles la vuelta y estar más cerca del éxtio. 
  • Adaptabilidad. Si encontraste el trébol de 4 hojas, tienes dos opciones, guardarlo en el cajón de las curiosidades o enmarcarlo en un precioso cuadro hecho y pintado por ti mismo. Esto supone convertir tu hallazgo en fuente de inspiración y oportunidades, aunque debas apartarte temporalmente de tu camino inicial. Y aquí me viene a la cabeza Camillo Golgi, quien tras inventar un método para el estudio del sistema nervioso, rechazó que los hallazgos supusieran un descubrimiento. Fue finalmente Ramón y Cajal quien desarrolló, gracias a la técnica de Golgi, la actual teoría neuronal. 
Y tú, ¿Reconocerás la serendipia o te frenará el Efecto Golgi?

Comentarios

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
Cerrar