Reflexiones

Publicado el 7 de Marzo de 2013, actualizado el 19 de Abril de 2013 por mariorubio en Fotografia y video
Sirva este texto...

La noche es un punto de inflexión entre lo humano y lo divino. Es el momento del día donde lo real parece convertirse en fantástico y el miedo y el misterio hacen acto de presencia.

Desde tiempos ancestrales las horas posteriores al ocaso han supuesto en muchas generaciones momentos de recogimiento, tiempos de descanso, se ha convertido incluso en la hora para la brujería y la magia.

A lo largo de la historia, el ser humano ha ido encadenando prejuicios que aún perduran en nuestra sociedad y que, si nadie lo cambia, continuará así durante años, décadas o incluso siglos.

Es entonces cuando, según Óscar Wilde: ”La noche parece ser más rica en colores que el día”.

La fuerte luz del sol con sus duras sombras sobre el paisaje a menudo no permite contemplar la belleza del mismo. Por otro lado, la luz estelar, la planetaria y la de los astros que ocupan la bóveda celeste que tenemos sobre nuestras cabezas aportan momentos mágicos de luz. En ocasiones son tan efímeros como bellos. La luz zodiacal, los arco iris lunares, los cometas o las auroras boreales son responsables de dar belleza a lo natural, a lo sublime a lo que el hombre aún no ha tenido las agallas o la capacidad de terminar con ello: la naturaleza.

¿Qué papel tiene la fotografía en esta reflexión? ¿Acaso debe tenerla? Está claro: Usar la fotografía como un elemento para la conservación tanto de la naturaleza como del patrimonio histórico. Para tal fin desde fotógrafos como Ansel Adams a los actuales que hoy conforman la ILC “International League of Conservational Photographers” usan sus fotografías para ayudar a la sociedad a tomar conciencia de nuestra responsabilidad como inquilinos del planeta.

Un plus añadido es que lo hacen desde el punto de vista del Purismo como es la corriente italiana “Only Raw” donde se trabaja puramente con la cámara huyendo de programas informáticos en gran medida.

Por otro lado, otros propietarios de cámaras colmados de retoque digital, con largas horas sobre sus ordenadores y miles de millas en vuelos, van a lugares más o menos insólitos para hacer esas fotos “interesantes” que eso sí, después saturarán, recortarán, clonarán y quien sabe si no serán publicadas en alguna revista que hable de “Geographic”.

Todo eso está bien, no me digas que no pero, ¿qué hay de las fotografías que podemos hacer a menos de 1km de nuestra casa? ¿Y si además les damos un doble sentido para hacerlas más válidas? Creo que un buen fotógrafo, lejos de ser propietario de cámara es capaz de hacer una “fotografía memorable” se encuentre donde se encuentre...

Me sirvió una sesión con José Benito Ruiz para saber que hay que estudiar composición y conocer las fuerzas de expresión para saber componer convenientemente. No es necesario viajar muy lejos para tener grandes resultados entonces...

 

¿Y si una fotografía ayudara a la humanidad a tomar conciencia sobre el estado de un pueblo? Creedme, la fuera de una imagen, puede mover montañas. Preguntadle a Steve McCurry.

¿Y Tino Soriano? Acaso las personas que aparecen en sus fotografías están avisadas, persuadidas o compradas para que posen como él quiere... Sinceramente, lo dudo. No obstante, parece estar siempre en el momento en el que eso ocurre y digo eso porque muchos de nosotros no lo vemos mientras que él, lo ve, lo previsualiza y lo ejecuta con maestría. Sus fotografías motivan.

Helmut Newton fotografiaba modelos desnudas que mostraban sus intimidades al fotógrafo y llenaba escaparates de la “Fifth Avenue” y portadas de “prestigiosas” revistas de moda... Fue capaz de difundir el culto al cuerpo.

¿Y Troy Paiva? Sufro del síndrome de Sthendal cada vez que veo su obra tanto la de los late 80’s como la actual... Su creatividad compositiva, su abstracción en objetos singulares inmersos en montones de chatarra. Por no hablar de su control de la luz, de la dedicación y del esfuerzo en la difusión.

Sirva este texto para motivar y automotivarme a trabajar, a superar las crisis que nos acechan pensando que nuestras fotografías no son buenas, que siempre hacemos lo mismo o que nadie reconoce mi trabajo. Además, intentemos dar un doble enfoque a nuestras fotografías para que sirvan, a parte de para contar un historia, para ayudar a algo o alguien: “Conservación”.

Sirva este texto para encontrarnos a nosotros mismos, a ser exigentes, a no conformarnos con 5 fotos “mediocres” si sabemos que ahí fuera vamos a ver 1000 fotografías buenas.

Sirva este texto para pensar que si mostramos solo nuestros mejores trabajamos haremos una red más enriquecedora para todos, para nosotros mismos y nuestros ojos se nutrirán de un material que, al menos, ha pasado algún filtro de calidad.... Para los gatitos y las fotos de familia funciona muy bien, Instagram. Lo recomiendo.

Cuando alcancemos estas pequeñas premisas y superemos las preocupaciones técnicas, dejaremos de imitar, alcanzaremos nuestro estilo propio y podremos entonces enseñar a todos lo que somos capaces de hacer. Quizás no sea lo mejor, ni si quiera muy bueno pero serán vuestras fotografías, que habréis/habremos hecho con nuestro estilo propio y que serán fuente de inspiración para otros fotógrafos. 

 

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